Trabajar en China: la experiencia de Pedro Moreno

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Pedro Moreno, trabajar en China
Hemos estado hablando con Pedro Moreno (Peri), un joven de Albacete que ahora mismo está trabajando en China. Le hemos hecho unas preguntas que nos van a permitir conocer cómo ha llegado a trabajar en China un español. Sus respuestas te pueden ayudar si estás buscando trabajar en el extranjero tanto en un país asiático en general como en China en particular.

Puedes encontrar a Peri trabajando en KuikiStudio y en twitter bajo @kuikistudio.

Ahí van sus respuestas:

1. ¿Qué te decidió a salir al extranjero?

 Bueno, digamos que en los últimos años había intentado conocer todos los países y lugares que mi trabajo y tiempo me permitía. Aún tratando de ser un viajero, más que un turista, la experiencia de vivir en el extranjero nunca es comparable a la de pasar unas semanas fuera de casa, con la sensación siempre presente de que “para bien o para mal, todo acabará en unos días”.

Salir de tu país para trabajar y tratar de ganarte la vida, con un billete de ida y la ilusión de descubrir una cultura diferente en cada milímetro es lo que realmente me llamaba la atención.

Supongo que nunca hay un sólo factor para decidir algo tan importante, y en mi caso se juntaron un trabajo en una multinacional que empezaba a no motivarme lo suficiente, el interés por la cultura china, país que ya conocía como viajero, y la idea de emprender algún día un negocio que no podía sacarme de la cabeza.

Aunque dejar un buen trabajo en España hace dos años cuando empezaba a oírse lo mal que se ponía todo no parecía lo más cuerdo, cuando mezclas los ingredientes que te comentaba con el apoyo enorme que recibí entonces de mi familia y amigos, tus idea empieza a coger forma, y 10.000 kilómetros te parecen unos pocos metros.

La motivación, las ganas y la ilusión a veces son donde mejor agarrarse ante las dificultades que siempre aparecen.

Para quienes trabajan en Europa, las opciones de viajar a tu país se multiplican, y los precios se vuelven más asequibles con las aerolíneas de bajo coste. Para quienes lo hacemos en China o en otro país de Asia, los precios son altos y la frecuencia de viajes no puede ser tan grande, y esta decisión hay que pensarla mucho más.

 Después de poco tiempo meditando tenía decidido que el reto de trabajar fuera tendría que asumirlo con todos sus inconvenientes, y que en China encontraría grandes barreras idiomáticas y culturales, pero aún así llamaba mucho mi atención a nivel personal y profesional, y para mi ámbito profesional de la comunicación y diseño gráfico ofrecía unas oportunidades que ya estaban mermando en España. Básicamente así fue como decidí venir a trabajar al gigante asiático.

 2. ¿Tuviste algún tipo de ayuda?

En lo personal, recuerdo perfectamente la llamada de un gran amigo hace unos años animándome a que intentara cambiar desde ese mismo día lo que no me motivaba por lo que, equivocado o no, yo entendía que necesitaba para crecer. La ayuda en ese aspecto ha sido una constante. Por parte de los míos todos los días he sentido ese apoyo y paradójicamente, ellos desde España han hecho la adaptación en China infinitamente más fácil.

Con el tiempo vas entendiendo, por ejemplo, que para una madre, apoyar una decisión así implica un altruismo brutal, impagable.

En lo profesional, traté de acogerme a las opciones que tenía con ayudas para emprender en el extranjero o al menos comenzar a trabajar en alguna compañía.

La experiencia en el terreno de la comunicación te hace ser apto para varios puestos de trabajo, y finalmente tras ofrecerme a un gran número de empresas en China recibí respuesta de una agencia de turismo asentada en Beijing. Me aceptarían como becario por unos meses si nos acogíamos al programa ARGOS del Ministerio de Educación de España.

Las horas de trabajo acordadas y la flexibilidad que daba el puesto lo hacían muy atractivo, y fue dicho y hecho.
En unas semanas tramitamos todo y la posibilidad de empezar a trabajar en China con el amparo de una beca facilitó y aceleró mucho las cosas. Una vez en Pekín, Guillem, el responsable de la oficina, y mis compañeros de trabajo chinos hicieron lo imposible para que la adaptación fuera aún mejor, en ese sentido nunca se lo agradeceré lo suficiente.

 3. ¿Qué estudiaste? ¿Dónde?

Me licencié en Publicidad y Relaciones Públicas en la Universidad de Alicante, y luego cursé un Master en formación del profesorado. Después un Master en Diseño Gráfico Publicitario.
La formación es más que importante, y hoy en día la oferta para configurar las materias que te gustan es interminable.

Desde que acabara la carrera he tenido oportunidad de hacer cursos de creatividad, postproducción audiovisual, comunicación para internet, análisis para webs o posicionamiento online.

Últimamente estoy muy al tanto de los cursos online masivos (MOOC), especialmente interesantes y accesibles ahora que también empiezan a hacerse en España.

 4. ¿Qué trabajo tienes ahora? ¿En qué organización? ¿Cuáles son tus
funciones? ¿Cobras más que cobrarías en España?


No soy muy partidario de etiquetar los puestos de trabajo, en según qué momentos me da la impresión de que especialmente en el terreno de internet hemos tenido una fiebre por ponernos títulos que impresionaran con sólo leerlos.

Actualmente soy co-fundador de Kuiki Studio Limited, un estudio creativo con sede en Hong Kong que diseña, desarrolla y administra proyectos e ideas en Internet. Lo fundamos hace un año y enfocamos nuestra actividad al resto de China y otros países.

Mis funciones pasan por cuidar el ámbito visual y gráfico de los proyectos en los que trabajamos. Coordino un equipo en el que hay diseñadores, ilustradores y comunicadores para que la creatividad que aplicamos a cada proyecto esté latente en la parte estética, mientras mi socio Nestor hace lo propio con otros profesionales del ámbito más técnico.

Por hacer una comparación, mi cargo en España equivaldría al de Director de Arte, y en este sector los sueldos varían mucho, ni siquiera hay un convenio estándar.

Más que una cuestión comparativa con el sueldo en España se debería plantear en términos de valoración del sector. A día de hoy en España todavía cuesta mucho ser competitivo en el ámbito de la publicidad y el diseño, por ejemplo.

Las compañías han recortado en comunicación como primera opción con las “vacas flacas” y no siempre se está dispuesto a invertir por refrescar la imagen de una empresa.

En China, donde “original y copia” conviven de manera impune a diario en cada producto multimedia (y de otros sectores), también resulta muy difícil hacer negocios por la propia idiosincrasia del páis, y aunque todavía dista mucho de cuidar la imagen de marca como lo hacemos en occidente, parece que se empieza a despertar y a valorar esta creatividad a efectos económicos.

Aunque minoría, confiamos en esa parte de la población creciente, consciente de que la identidad visual, la presencia online o la comunicación acertada ya no es un extra sino algo vital, especialmente si se desea que tus productos o servicios los conozcan en todo el mundo. Es en este aspecto en el que las oportunidades se presentan mayores que en otros países.

 5. ¿Como es un día laborable tuyo en China?

 Un buen amigo que también vive aquí me dice siempre que Pekín en invierno es una ciudad, y en verano es otra que no tiene nada que ver. En el Pekín de pleno invierno, en el que ahora estamos, las temperaturas llegan a -10 grados y vemos nevar en Octubre.

Como la ciudad es enorme, normalmente hablamos antes de ir a la oficina por si es posible desayunar en algún sitio que pueda permitirnos reorganizarnos mejor para ver a varios clientes en el mismo día. En vagones de metro en los que a veces no cabe un alfiler, y a veces aparece ese trabajador cuya misión es únicamente empujar a los viajeros para que quepan más apretados, nos movemos a cualquier parte de la ciudad prácticamente.

Mi socio y yo somos viejos amigos desde la Universidad, y muy probablemente a las 9:30, helados en la calle o apretados como anchoas en lata en un vagón, hay lugar para alguna broma sobre esto o lo otro en lo que tanto se asemeja o diferencia a China al resto del mundo. La risa no puede faltar.

Tratamos de reunirnos con el resto del equipo en torno a nuestro medio día por una cuestión de horarios, ya que parte del equipo de Kuiki Studio está trabajando desde Indonesia, Filipinas, Pakistán y España, y en ocasiones hemos de vernos todos a la vez por videoconferencia.

Yo normalmente reviso las tareas de los ilustradores y diseñadores, y organizamos el día según los proyectos que tengamos. Al tratarse de un equipo que no está al 100% localizado en la oficina, es imprescindible un gestor de tareas que agilice la responsabilidad de cada uno, y nos permita en tiempo real saber el progreso de cada trabajo.

Últimamente estamos esforzándonos mucho en la comunicación y adaptación de productos y marcas de otros países a China, y a veces también precisamos reunirnos con traductores o intérpretes, y normalmente les citamos en la oficina, siempre por la mañana, que es cuando en China se considera mejor hacer las reuniones.

Desde hace unos meses trabajamos estrechamente con una agencia de Relaciones Públicas china y compartimos oficina con ellos, nos procuramos trabajo y nos asesoramos en el área gráfica y técnica. A eso de las 12:30 es el horario de comida en la misma oficina y una cocinera prepara platos tradicionales chinos para todos los trabajadores.

Como para nosotros es un poco pronto a veces preparamos comida española o cocinamos en casa. En las cocinas chinas no suele haber hornos, pero equipamos la oficina con uno, y de vez en cuando hay lugara para experimentos con los ingredientes locales.

La tarde suele transcurrir con menos ajetreo para los clientes de Asia y es entonces cuando intentamos dedicar más atención a España, donde son 6 horas menos y empieza su mañana.

Esta diferencia horaria, y tener compañeros también en Alicante hace que nuestra empresa pueda prestar un servicio prácticamente ininterrumpido cada día.

Junto con mi socio español, salgo de la oficina algo más tarde y a última hora se revisan algunas ideas nuevas sobre los proyectos que desarrollamos nosotros mismos, no tanto para clientes sino para testear y aprender sobre lo que más nos interesa en internet.

Dedicamos algunas horas durante la semana a este “Kuiki Lab” y procuramos que el resto de compañeros se involucren, pero lo hacemos de manera más libre, y la última hora del día es perfecta. En China la gente se suele ir a dormir bastante pronto comparado con España, y hacer una jornada algo más larga a veces te da la tranquilidad de trabajar en este tipo de proyectos.

El día normalmente se termina viendo a algunos amigos de la ciudad. La oferta cultural de Pekín, también en invierno, es bastante completa, y siempre hay eventos interesantes para la comunidad internacional que vivimos aquí.

Como te comentaba, los horarios son más europeos en cuanto a cenar temprano y volver pronto a casa, con lo que la actividad por las calles empieza a ser mucho menor entre semana a eso de las 21:00, pero dependiendo de los barrios, al ser una ciudad tan grande no es demasiado difícil hacer algo más de vida “mediterránea” y encontrar lugares para cenar o tomar algo. Otros días jugamos al fútbol en una liga local con el equipo que patrocinamos desde hace unos meses y en donde también juegan otros amigos españoles y chinos.

Nada más típico y eficaz que el fútbol para desconectar, y también en China empieza a haber una auténtica fiebre con este deporte, y hay ligas interesantes con equipos de todos los países.

 6. ¿Piensas volver a España?

 Pienso hacerlo. Mi caso, como el de miles de personas, ha hecho que ahora por primera vez en mucho tiempo el saldo de gente que va al exterior sea superior al de trabajadores que entran al país.
Era algo lógico, pero seguro que temporal.

Es muy difícil perder el horizonte de tu país cuando es tan apasionante como España. La distancia te da una perspectiva diferente, y lo que pasa ahora allí te duele de otra manera, pero con la misma intensidad. La incertidumbre daña mucho nuestra imagen, en China y en todos lados, y se oyen auténticas barbaridades.

El problema concreto con los jóvenes y las oportunidades laborales es algo que da vértigo, es realmente lo más triste y te hace plantearte el momento en que podremos encontrar un panorama más adecuado para según que sectores.

En España abundan las buenas ideas, y hay mucha gente brillante con ganas de hacer cosas nuevas y capaz de reinventarse, pero para emprender también se necesita un respaldo grande a nivel institucional que de no ser ágil a veces frena y tapona oportunidades, especialmente cuando eres joven y la experiencia como empresario es prácticamente nula cuando te decides a iniciar la compañía.

En definitiva me gustaría que pronto pudiéramos abrir otra oficina permanente de Kuiki Studio en España, aunque aún quedan muchas oportunidades que explorar en Asia todavía y de momento nos enfocamos mucho en este mercado.

Peri Moreno, working in Beijing
Kuikistudio, spanish web design in China
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